El Gobierno nacional presentó un ambicioso proyecto para convertir a Colombia en un centro regional de ensamble de vehículos eléctricos e híbridos. La idea busca atraer fabricantes internacionales y acelerar la transición energética.
La propuesta hace parte de la política de reindustrialización del presidente Gustavo Petro. El objetivo es que el país deje de depender únicamente de la importación de vehículos electrificados.
Para lograrlo, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo publicó un borrador de decreto con beneficios arancelarios y aduaneros para las empresas que inviertan en nuevas plantas industriales en Colombia.

ENSAMBLAR CARROS ELÉCTRICOS EN COLOMBIA: LA APUESTA MÁS AMBICIOSA DEL GOBIERNO
El nuevo esquema contempla la creación del Régimen de Transformación y Ensamble para Vehículos Eléctricos (RTE-E). También incluye el Instrumento para Nuevos Proyectos Industriales de Movilidad Híbrida Enchufable y Eléctrica.
El Gobierno asegura que el plan permitirá generar empleo calificado y desarrollar proveedores locales alrededor de la movilidad sostenible. Además, buscaría abrir oportunidades de exportación hacia América Latina.
Entre los incentivos aparece la posibilidad de importar maquinaria y equipos especializados con arancel del 0%, siempre que sean utilizados dentro de procesos productivos nacionales.

LOS VEHÍCULOS QUE PODRÍAN RECIBIR BENEFICIOS
El proyecto contempla incentivos para vehículos híbridos enchufables (PHEV), eléctricos puros de batería (BEV), híbridos de autonomía extendida (E-REV) y también híbridos completos (FHEV).
En contraste, los híbridos ligeros (MHEV) quedarían excluidos del esquema. Esta decisión ya genera discusión en Colombia dentro de la industria por el crecimiento comercial de esta tecnología.
Uno de los puntos más polémicos es precisamente la inclusión de los híbridos completos. Algunos expertos consideran que siguen dependiendo demasiado de combustibles fósiles.

LOS BENEFICIOS Y LAS CUOTAS DE IMPORTACIÓN
El nuevo instrumento incorporaría cuotas anuales de importación de hasta 20.000 vehículos eléctricos e híbridos entre 2026 y 2027. Estos modelos tendrían un arancel preferencial del 5%.
La asignación de esos cupos dependería del nivel de inversión, los compromisos ambientales y el cumplimiento de requisitos técnicos e industriales establecidos por el Gobierno.
Además, las compañías deberán demostrar avances reales en sus proyectos para conservar los beneficios. El Ministerio de Comercio administraría el esquema junto con la Dian.

LA ANDI PIDE REGLAS MÁS CLARAS
Aunque el sector reconoce el potencial del proyecto, la Andi advirtió que todavía existen vacíos técnicos y jurídicos que podrían frenar la llegada de nuevas inversiones.
Durante el periodo de comentarios públicos, el borrador recibió 46 observaciones sobre 21 artículos. El gremio pidió mayor claridad sobre trazabilidad, mecanismos de evaluación y cálculo de beneficios.
La Andi también aseguró que las decisiones de inversión de las grandes automotrices dependen de contar con un entorno jurídico estable, sólido y predecible.

COLOMBIA SIGUE LEJOS DE MÉXICO Y BRASIL
Uno de los puntos más sensibles es el bajo nivel de integración local planteado en el esquema SKD, Semi Knock Down, es un modelo de ensamblaje automotriz en el que los vehículos llegan parcialmente armados desde otro país y se terminan de ensamblar localmente.
El proyecto contempla apenas un 8% de contenido nacional hacia 2030. Eso incluiría piezas básicas como limpiaparabrisas, paneles decorativos, cojines de asientos, cubiertas del motor y partes internas de ventilación.
El contraste es enorme frente a países como México, Brasil y Argentina, donde las cadenas automotrices alcanzan niveles de integración local entre el 75% y el 85%.

EL RETO DE NO REPETIR LOS ERRORES DEL PASADO
Actualmente, el ensamble CKD en Colombia exige niveles mínimos de integración cercanos al 35%, por lo que varios actores consideran contradictoria la nueva propuesta.
También existe molestia por la decisión del Gobierno de no permitir que las cuotas de importación no utilizadas puedan acumularse entre un año y otro.
Por ahora, el proyecto abre una nueva discusión sobre el futuro de la industria automotriz colombiana. El país quiere entrar a la carrera eléctrica regional, pero todavía debe convencer a los inversionistas.
































