El Czinger 21C Spyder llega como la interpretación más avanzada de la familia 21C y lleva todavía más lejos la filosofía de diseño e ingeniería de la firma estadounidense. No se trata simplemente de quitarle el techo a un hiperdeportivo: la marca rediseñó buena parte de sus sistemas para conseguir más rendimiento sin perder funcionalidad.
Su elemento diferencial es la filosofía BioLogic Engineering, una metodología que busca diseñar las piezas desde su función y no desde las limitaciones de los procesos tradicionales de fabricación. El resultado es un automóvil en el que estructuras, componentes y sistemas se integran de una manera poco convencional.
Uno de los mayores ejemplos es BrakeNode, un sistema de frenado que integra en una sola estructura la pinza, la mangueta y los conductos hidráulicos. Según Czinger, esta solución reduce la masa no suspendida y aumenta la rigidez hasta en 30%, mientras que la distancia de frenado puede disminuir hasta 15%.

Un sistema de frenado nacido de la impresión 3D
El BrakeNode es una de las grandes novedades del 21C Spyder y representa la aplicación más extrema de la fabricación aditiva en un sistema fundamental para el rendimiento del vehículo.
La estructura utiliza una aleación de aluminio Z301 desarrollada por Czinger y cuenta con estructuras huecas reforzadas que pueden representar hasta el 37% del componente. En conjunto, el sistema permite ahorrar 6 libras, unos 2,7 kilogramos, de masa no suspendida en todo el vehículo.
La solución también incorpora pistones de titanio en las pinzas delanteras, una tecnología inspirada en la competición. De acuerdo con Czinger, estos pistones mantienen el líquido hidráulico hasta 15% más frío que unos de acero inoxidable, mientras que los discos carbocerámicos alcanzan 410 milímetros adelante y 390 milímetros atrás.

1.250 hp para acelerar como un auto de competición
Detrás del habitáculo se encuentra un V8 biturbo de 2,88 litros, desarrollado por la propia Czinger. Este motor alcanza las 11.000 rpm y genera 750 hp utilizando gasolina de 91 octanos.
Su construcción también recurre ampliamente a la fabricación aditiva. Componentes como los múltiples de admisión y escape y parte del sistema de gestión térmica son fabricados mediante estos procesos, contribuyendo a que el motor pese apenas 105 kilogramos.
A este V8 se suman tres motores eléctricos. Dos están instalados en el eje delantero y accionan cada rueda de manera independiente, mientras que un tercero está conectado al cigüeñal y funciona principalmente como generador. El conjunto aporta otros 500 hp para alcanzar una potencia combinada de 1.250 hp y 691 lb-pie de torque.

De 0 a 60 mph en 1,9 segundos
Toda esta potencia se transmite mediante una caja de cambios de siete velocidades desarrollada junto con Xtrac. La transmisión utiliza un sistema eléctrico de doble barril que permite realizar cambios en menos de 100 milisegundos.
Con la combinación entre el V8 y los motores eléctricos, el Czinger 21C Spyder puede acelerar de 0 a 60 mph, aproximadamente 96 km/h, en apenas 1,9 segundos. El cuarto de milla lo completa en 8,7 segundos y su velocidad máxima alcanza las 205 mph, unos 330 km/h.
La asistencia eléctrica también permite entregar torque instantáneo al eje delantero y compensar los vacíos de potencia durante los cambios de marcha. El resultado es un sistema de tracción integral capaz de aprovechar los 1.250 hp del conjunto híbrido.

Un hiperdeportivo para la calle y el circuito
A pesar de sus cifras extremas, Czinger desarrolló el 21C para que pudiera utilizarse tanto en carretera como en circuito. El modelo cuenta con cuatro modos de conducción: Street, Sport, Track y Track+.
En modo Street, el vehículo puede desplazarse utilizando principalmente los motores eléctricos delanteros a velocidades inferiores a 60 mph, mientras el motor de combustión gestiona la carga de la batería. En Sport se activa el motor de combustión y la tracción integral queda disponible.
Track libera los 1.250 hp y permite una respuesta más agresiva de la transmisión, mientras que Track+ reduce la altura de la carrocería 25 milímetros y endurece los amortiguadores 50% para maximizar el rendimiento aerodinámico en circuito.

Solo habrá 30 unidades
El Czinger 21C Spyder no será un modelo común ni siquiera dentro del exclusivo universo de los hiperdeportivos. La producción estará limitada a 30 unidades, cada una configurada individualmente para su propietario.
El precio parte de 2,75 millones de dólares y los clientes podrán personalizar prácticamente todos los aspectos del vehículo, desde los colores de los componentes fabricados mediante impresión 3D hasta la fibra de carbono, tapicería, costuras y detalles del habitáculo.
Cada ejemplar será ensamblado a mano en Area 21, la instalación de producción de Czinger en Los Ángeles. Así, el 21C Spyder no solo busca ser uno de los autos descapotables más rápidos del mundo: también pretende demostrar hasta dónde puede llegar la fabricación digital cuando la ingeniería deja de estar limitada por las formas tradicionales de construir un automóvil.






























