La adopción de vehículos eléctricos en Colombia crece a ritmo constante gracias a un entorno normativo más claro, una mayor oferta de marcas y un usuario mejor informado. Más allá del factor ambiental, hoy pesan argumentos económicos, tributarios y de movilidad que impactan el costo total de propiedad.
En ciudades congestionadas, donde el tiempo y el gasto diario importan, los VEHÍCULOS ELÉCTRICOS EN COLOMBIA se convierten en aliados reales. Su operación silenciosa, su eficiencia energética y la reducción de gastos recurrentes hacen que la experiencia sea claramente distinta frente a un vehículo tradicional.

VEHÍCULOS ELÉCTRICOS EN COLOMBIA: BENEFICIOS TRIBUTARIOS
Uno de los mayores atractivos de los vehículos eléctricos en Colombia son los beneficios tributarios vigentes hasta ahora a nivel nacional. El IVA reducido al cinco por ciento y el arancel de importación del cero por ciento impactan directamente el precio final de compra.
Además, el impuesto vehicular está limitado por ley y no puede superar el uno por ciento del valor comercial. Este punto resulta clave para quienes analizan el gasto anual. A esto se suman descuentos obligatorios en el SOAT y en la revisión técnico-mecánica, generando un ahorro acumulado relevante.

INCENTIVOS ADICIONALES RESPALDADOS POR LA UPME Y LA DIAN
Desde 2025, la DIAN aclaró el acceso a beneficios tributarios adicionales para personas naturales y jurídicas que adquieran vehículos eléctricos en Colombia certificados por la UPME. Estas medidas fortalecen la seguridad jurídica del comprador.
En ciertos casos, estos incentivos incluyen deducciones en el impuesto de renta y exclusiones de IVA asociadas a inversiones en proyectos de energía limpia. Bien gestionados, estos beneficios pueden representar millones de pesos a lo largo de la vida útil del vehículo.

MOVILIDAD SIN RESTRICCIONES EN LAS PRINCIPALES CIUDADES
La movilidad sostenible también se traduce en privilegios diarios. En ciudades como Bogotá y Cali, los vehículos eléctricos en Colombia cuentan con exención total de pico y placa, permitiendo circular sin restricciones.
En Medellín, esta exención puede solicitarse ante la Secretaría de Movilidad. A esto se suman incentivos establecidos por la Ley 1964, como tarifas preferenciales de estacionamiento y exenciones parciales en peajes, mejorando la experiencia urbana.

AHORRO OPERATIVO Y MENOR COSTO DE MANTENIMIENTO
El ahorro en combustible es uno de los beneficios más tangibles. Cargar un vehículo eléctrico cuesta significativamente menos que llenar un tanque de gasolina, especialmente en trayectos urbanos diarios.
Los vehículos eléctricos en Colombia también requieren menos mantenimiento. Al no contar con caja de cambios tradicional ni sistemas complejos de combustión, se reducen visitas al taller y gastos imprevistos.

UNA EXPERIENCIA DE CONDUCCIÓN DIFERENTE Y MODERNA
Conducir vehículos eléctricos en Colombia implica acceder a una experiencia más silenciosa, con mejor respuesta inmediata y tecnologías avanzadas de asistencia. Esto mejora el confort y la percepción de valor.
La llegada de nuevas marcas y modelos amplía la oferta, democratizando el acceso y consolidando la movilidad sostenible como una opción real para más colombianos.

LA COLUMNA VERTEBRAL DE LA MOVILIDAD ELÉCTRICA
La infraestructura de carga para vehículos eléctricos en Colombia avanza, pero todavía corre detrás del crecimiento del parque automotor eléctrico: hoy el país cuenta con algo más de 330 puntos de recarga públicos, lideradas por actores como Terpel Voltex y Enel X que ya permiten conectar Bogotá con Medellín, Cali, costa Caribe y Eje Cafetero sin “ansiedad de rango”.
En promedio, se estima alrededor de un cargador público por cada 30–35 vehículos eléctricos, una relación que evidencia el rezago frente al ritmo de ventas y que obliga a complementar con carga domiciliaria y corporativa.

A nivel urbano, Bogotá concentra la mayor parte de la red, con decenas de puntos en centros comerciales, parqueaderos y electroterminales del SITP (más de 80 puntos públicos reportados en algunos relevos), mientras que Medellín destaca por su alta penetración de vehículos eléctricos, pero con una red pública más limitada—del orden de 20–25 estaciones—que obliga a muchos usuarios a depender de cargadores privados.
Entre los beneficios clave de esta infraestructura están el menor costo por kilómetro frente a combustibles fósiles, la reducción de emisiones locales (especialmente material particulado y NOx en corredores urbanos) y la posibilidad de integrar la carga con energías renovables, lo que convierte cada nuevo punto de recarga en un activo estratégico para la transición energética.

DATOS EXTRA
Cifras clave: El mercado de vehículos eléctricos en Colombia en 2025 llegó a 19.724 vehículos eléctricos vendidos, un crecimiento del 115 % frente a 2024., impulsado por incentivos y mayor infraestructura de carga.
Ventas récord: Ventas de diciembre 2025 (mes récord). Representaron 11 % del total de vehículos vendidos ese mes. 3.234 eléctricos vendidos en diciembre. Crecimiento +67 % vs diciembre 2024.

Contexto de mercado: 2026 se perfila como un año de consolidación, con más marcas, mejores autonomías y mayor respaldo institucional.
Información útil: Antes de comprar, consulte certificaciones UPME y normativas locales para maximizar beneficios tributarios y ventajas de movilidad sostenible.
































