Tanquear combustible es una acción cotidiana que la mayoría de conductores realiza casi de forma automática, sin detenerse a pensar en los riesgos que implica.
Sin embargo, detrás de cada carga de gasolina o diésel existe un entorno que requiere atención, responsabilidad y cumplimiento de protocolos básicos.
En Colombia, la Federación de Estaciones de Combustibles y Energéticos de Colombia ha venido fortaleciendo los estándares de seguridad en las estaciones de servicio.
A través del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, el sector ha logrado implementar procesos que permiten identificar y controlar riesgos de manera más eficiente.

PLANEAR TAMBIÉN ES PARTE DE TANQUEAR BIEN
Uno de los errores más comunes es dejar el abastecimiento para el último momento. Esto no solo genera estrés, sino que puede obligar a tomar decisiones apresuradas, como detenerse en estaciones poco confiables o desviarse innecesariamente de la ruta.
Desde Primax Colombia recomiendan establecer una especie de “hoja de ruta de abastecimiento”. Esto implica identificar previamente estaciones de servicio en el trayecto, especialmente en viajes largos, lo que permite optimizar tiempos y evitar imprevistos.
Además, planear también significa pensar en la seguridad personal. Elegir estaciones bien iluminadas, con personal visible y en zonas transitadas puede marcar la diferencia, sobre todo en horarios nocturnos donde el riesgo puede aumentar considerablemente.

EL CELULAR: EL ENEMIGO SILENCIOSO EN LA ESTACIÓN
El uso del celular durante el abastecimiento es uno de los hábitos más frecuentes y, al mismo tiempo, más peligrosos.
Aunque muchas personas lo consideran inofensivo, este dispositivo puede generar distracciones críticas en un momento donde la atención debe estar completamente enfocada.
La recomendación es simple pero contundente: el celular debe permanecer guardado hasta que el proceso de tanqueo haya finalizado por completo. Recuperar la atención en este momento es clave para garantizar la seguridad.

APAGAR EL VEHÍCULO NO ES UNA OPCIÓN, ES UNA REGLA
Uno de los principios más importantes al momento de tanquear es apagar completamente el vehículo. Esto incluye no solo el motor, sino también las luces y cualquier sistema eléctrico que pueda generar calor o chispas.
Los vapores de combustible son altamente inflamables, y cualquier fuente de ignición, por mínima que sea, puede representar un riesgo. Aunque las probabilidades de un incidente son bajas, las consecuencias pueden ser graves.
Por eso, esta medida no debe tomarse como una sugerencia, sino como una norma básica de seguridad. Es un hábito que toma segundos, pero que reduce significativamente cualquier posibilidad de accidente.

EL COMBUSTIBLE QUE ELIGES SÍ HACE LA DIFERENCIA
Más allá del precio, la calidad del combustible tiene un impacto directo en el desempeño del vehículo. Muchos conductores no son conscientes de que existen diferencias importantes entre los productos disponibles en el mercado.
Algunas opciones cuentan con estándares internacionales como Top Tier, que garantizan niveles superiores de detergencia. Esto ayuda a evitar la acumulación de residuos en el motor, protege contra la corrosión y contribuye a reducir emisiones contaminantes.
En el caso de motores diésel, también existen alternativas diseñadas para optimizar el rendimiento y limpiar internamente el sistema. Elegir bien no solo mejora la experiencia de conducción, sino que también puede reducir costos de mantenimiento a largo plazo.

CUANDO EL SURTIDOR SE DETIENE, DEBES DETENERTE
Intentar llenar el tanque más allá del “clic” automático es una práctica más común de lo que parece. Muchos conductores buscan redondear la cifra o aprovechar al máximo el espacio, sin considerar las consecuencias.
El sistema de corte automático está diseñado para indicar que el tanque ha alcanzado su capacidad máxima. Forzarlo puede generar derrames o afectar componentes del vehículo, especialmente los relacionados con el control de emisiones.
En motocicletas, el riesgo puede ser aún mayor debido a la cercanía entre el depósito de combustible, el motor caliente y el conductor. Por eso, se recomienda siempre descender de la moto para tanquear, permitiendo una reacción más rápida ante cualquier imprevisto.

PEQUEÑOS HÁBITOS QUE HACEN UNA GRAN DIFERENCIA
Todas estas recomendaciones tienen algo en común: son acciones simples que no toman más de unos segundos, pero que pueden evitar situaciones complejas. La seguridad en una estación de servicio depende tanto de la infraestructura como del comportamiento del usuario.
Adoptar buenos hábitos al tanquear no solo protege el vehículo, sino también la integridad del conductor y de quienes lo rodean. En un entorno donde todo parece rutinario, es fácil bajar la guardia y cometer errores.
Entender que cada paso cuenta es fundamental. Porque al final, la diferencia entre un trayecto sin contratiempos y un incidente inesperado puede estar en un pequeño descuido que, con información y atención, es completamente evitable.































