51 congreso Colfecar 2026 dejó una conclusión que va mucho más allá de renovar una flota envejecida: Colombia necesita que todo el sistema que mueve la carga sea más productivo.
Seguridad, bloqueos, infraestructura, costos, conductores, tecnología, energía, regulación y vehículos nuevos terminaron conectándose durante el encuentro realizado en Cartagena. Todos esos factores tienen algo en común: determinan cuánto tiempo trabaja un camión, cuánto cuesta cada kilómetro y qué tan rápido llega una mercancía.
Más que un congreso de transporte de carga, Cartagena puso en evidencia los desafíos de competitividad de Colombia y dejó una reflexión para el sector automotor: un camión de última generación pierde gran parte de su eficiencia cuando las condiciones de operación le hacen perder horas o incluso días de trabajo.

51 Congreso Colfecar 2026: el problema ya no es solamente el camión
Entre 2023 y agosto de 2026 se registraron 2.841 bloqueos que provocaron pérdidas cercanas a $12,9 billones para el transporte de carga, afectando no solo los ingresos de las empresas, sino también combustible, salarios, mercancías y toda la cadena logística.
Buenaventura concentra gran parte de la preocupación, ya que el corredor Buga–Loboguerrero–Buenaventura mueve cerca del 42 % del comercio internacional de Colombia. Cualquier congestión o bloqueo impacta exportaciones, importaciones, inventarios y competitividad.
La conclusión es clara: la productividad de un camión depende tanto de la infraestructura y las condiciones operativas como de su tecnología. Un camión pierde valor cuando pasa horas o días detenido en la vía.

El costo de mover una carga se convirtió en el verdadero problema
Durante el Congreso se evidenció la creciente presión sobre el sector transportador por el aumento del diésel, los salarios, los peajes y otros costos clave de operación, una situación que impacta directamente la rentabilidad de las empresas al trasladarse a una estructura de costos donde los márgenes ya son cada vez más reducidos.
A esto se suman el costo de capital, mantenimiento, seguros, tiempos de espera y las exigencias regulatorias. El resultado es una operación donde mejorar el consumo de combustible de un camión es importante, pero no suficiente para compensar las pérdidas producidas por factores que el vehículo no puede controlar.
El Congreso destacó que la productividad del transporte no puede medirse solo por el consumo de combustible, sino también por factores como las horas trabajadas, el uso eficiente del vehículo, la rotación de la carga y el cumplimiento de los tiempos de entrega, ya que el camión forma parte de una cadena logística mucho más amplia.

¿Cinco festivos menos pueden hacer más productivo al transporte?
Una de las propuestas más llamativas de COLFECAR fue reducir cinco días festivos del calendario y convertirlos en cinco días adicionales de vacaciones. La idea busca disminuir las interrupciones simultáneas que afectan la movilidad de carga durante los puentes y distribuir de otra manera los periodos de descanso.
Es una propuesta polémica, pero precisamente por eso resulta interesante desde el punto de vista de la productividad. No se plantea simplemente trabajar cinco días más durante el año, sino cambiar la distribución del descanso para que el transporte pueda mantener una operación continua sin eliminar los días de vacaciones.
El Congreso puso sobre la mesa que la productividad del transporte no depende solo de la operación de los vehículos, sino también de factores como el calendario y la continuidad operativa, ya que cada hora de trabajo y cada carga movilizada tienen un impacto directo en la eficiencia y rentabilidad del sector.

El camión envejece, pero también envejece la fuerza laboral
Colombia tiene un parque automotor de carga con una edad promedio cercana a 21 años, pero existe otro envejecimiento que puede ser todavía más complejo de resolver: el de los conductores. La edad promedio de quienes trabajan en esta actividad se encuentra alrededor de los 45 años y en algunos casos puede llegar hasta los 55.
El sector enfrenta el reto de atraer nuevos conductores a una actividad exigente y, al mismo tiempo, preparar talento capacitado para operar camiones cada vez más avanzados, equipados con sistemas electrónicos, conectividad y tecnologías de seguridad de última generación.
Por eso tomó relevancia la propuesta de utilizar al SENA como plataforma de formación de nuevos conductores. La posibilidad de conectar capacitación, empleo y necesidades reales de las empresas puede convertirse en una de las piezas más importantes para garantizar el relevo generacional.

Formar al nuevo conductor será tan importante como fabricar el nuevo camión
La transformación tecnológica está elevando las exigencias para los conductores, que ahora deben manejar sistemas electrónicos, telemetría, asistencias a la conducción y nuevas tecnologías de propulsión.
En una flota moderna, el conductor pasa de ser solo un operador a convertirse en una pieza clave para maximizar la productividad, reducir costos y aprovechar la inversión tecnológica.
La formación será fundamental para la modernización del sector. Renovar la flota requerirá conductores capacitados para operar y gestionar los nuevos vehículos, un desafío en el que el SENA puede desempeñar un papel decisivo y formar a más de 2,4 millones de jóvenes que no trabaja ni estudia.

El Gobierno habla de crecer 6 %, pero para lograrlo las mercancías tienen que moverse
Durante el Congreso, el Gobierno planteó una meta de 6 % de crecimiento económico para el cuatrienio y llamó al sector transportador a trabajar alrededor de ese objetivo. La relación es directa: una economía que produce más necesita mover más materias primas, alimentos, bienes terminados e insumos.
Ahí aparece una contradicción que el encuentro dejó expuesta. Colombia quiere crecer, pero una economía que crece necesita una logística capaz de acompañar ese crecimiento. Si las carreteras se congestionan, los vehículos permanecen detenidos, faltan conductores o los procesos digitales fallan, una parte de ese crecimiento termina convirtiéndose en mayores costos.
El transporte de carga, entonces, no debería verse solamente como un sector que necesita resolver sus propios problemas. Es una infraestructura productiva en movimiento. Cuando funciona mejor, ayuda a que otros sectores sean competitivos; cuando funciona mal, sus ineficiencias terminan llegando a prácticamente toda la economía.

Renovar 100.000 camiones: una oportunidad para transformar el mercado
La propuesta de renovar 100.000 vehículos de carga durante los próximos cuatro años puede convertirse en uno de los mayores procesos de modernización del parque automotor colombiano. Pero también plantea una pregunta fundamental: ¿quién puede financiar esa renovación y bajo qué condiciones?
El Gobierno anunció que trabaja en mecanismos para facilitar la reposición, incluyendo la recuperación de instrumentos como el beneficio del IVA CREI. Para el transportador, estos mecanismos pueden marcar la diferencia entre mantener un vehículo antiguo o asumir la inversión necesaria para incorporar uno nuevo.
La renovación de la flota no puede limitarse a vender más vehículos; los nuevos camiones deben reducir los costos operativos, garantizar disponibilidad, contar con un sólido respaldo posventa y mantener su valor en el tiempo, ya que para los transportadores representan una importante inversión.

El mercado ya responde con camiones para operaciones cada vez más específicas
La muestra comercial de COLFECAR 2026 también dejó una señal importante: las marcas están ampliando y especializando su oferta. Sitrak debutó en Colfecar con sus modernos tractocamiones, MAN presentó configuraciones del TGS 33.520, mientras DFAC mostró una gama que incluyó el Capitán H, un tractocamión de alta capacidad disponible con diésel y GNV.
Volvo Trucks también llevó a Cartagena productos orientados a operaciones exigentes, como el FMX 6×4. La importancia de estas novedades no está solamente en las cifras de potencia o capacidad. Está en que el mercado comienza a exigir vehículos diseñados alrededor de operaciones específicas y no solamente camiones genéricos para cualquier tipo de trabajo.
La electrificación también empieza a encontrar su espacio. Auteco Blue presentó el STÄRK E-TRUCK 2.7T, un camión 100 % eléctrico orientado a distribución urbana, con capacidad de carga de hasta 2.745 kilogramos y autonomía anunciada de hasta 200 kilómetros.

La transición energética será por operación, no por moda
El Congreso confirmó que el futuro energético del transporte colombiano no tendrá una única tecnología. El GNV conserva espacio en determinadas operaciones, los vehículos eléctricos comienzan a ganar terreno en distribución urbana y las tecnologías de eficiencia continúan evolucionando.
La razón es sencilla: un camión no se compra igual que un automóvil particular. Aquí importan la carga, el kilometraje diario, la topografía, la autonomía, la disponibilidad de combustible o electricidad, los tiempos de carga y el costo total durante toda la vida útil del vehículo.
Por eso la transición energética será mucho menos uniforme de lo que a veces se plantea. Habrá operaciones donde el diésel seguirá teniendo sentido, otras donde el GNV resulte competitivo y algunas en las que un vehículo eléctrico pueda ofrecer ventajas claras.

La tecnología también tiene que aprender a no detener al camión
La discusión tecnológica tuvo otro punto revelador. Según las cifras presentadas por COLFECAR, las fallas e intermitencias del RNDC representaron 36 días perdidos entre enero y septiembre. Para un sector donde el tiempo tiene un costo directo, una plataforma digital que falla también puede convertirse en un problema de productividad.
El anuncio del RNDC 360 busca simplificar procesos desde el celular, incluyendo inicio y cierre de viajes, autorizaciones y procedimientos asociados a la facturación, además de incorporar herramientas de inteligencia artificial. La intención es integrar procesos que hoy pueden resultar dispersos y reducir la carga administrativa sobre las empresas.
Pero el verdadero indicador de éxito no será cuántas funciones tenga la plataforma. Será cuántas horas de operación consiga recuperar. En el transporte de carga, una herramienta digital que ahorra minutos puede generar dinero; una plataforma que falla durante horas puede destruir productividad.

Seguridad e infraestructura también son productividad
La inseguridad sigue siendo una de las mayores preocupaciones del transporte de carga. En los últimos cuatro años se reportaron 158 vehículos incinerados, 56 asesinatos y 86 artefactos explosivos en las carreteras del país, afectando gravemente la operación del sector.
A los riesgos en departamentos como Cauca, Antioquia y Norte de Santander se suma la expansión de los grupos armados y la extorsión. Ante este panorama, Colfecar pidió reforzar la inteligencia y la presencia de las autoridades para prevenir ataques en las vías.
En este sentido, el regreso del Plan Meteoro busca responder a esta necesidad con la presencia de policía y ejército en corredores estratégicos. Es una realidad que el sector viene señalando, pues la seguridad dejó de ser solamente un asunto de protección personal y se convirtió en un factor económico.

Colombia y su problema de productividad logística
El 51 Congreso Colfecar 2026 permite mirar el transporte colombiano desde una perspectiva más amplia. Mientras las marcas presentan vehículos con más tecnología, mayor eficiencia y nuevas alternativas de propulsión, el entorno donde esos equipos trabajan todavía presenta enormes desafíos.
La modernización del transporte no depende solo de incorporar camiones más avanzados; también requiere mejorar factores como la infraestructura, la capacitación de los conductores, las plataformas tecnológicas y las condiciones operativas del sector.

El verdadero desafío para los próximos años será lograr que cada vehículo sea más productivo, pase menos tiempo detenido y opere dentro de un ecosistema eficiente, con talento capacitado, soporte técnico, energía adecuada e infraestructura capaz de acompañar el crecimiento económico del país.































