La geografía colombiana suele castigar las promesas del vehículo eléctrico puro. Entre cordilleras escarpadas, pasos intermunicipales sin electrolineras y trochas de acceso a fincas, la electrificación prémium vivía atrapada en las capitales. El ROX 01 aterriza en el país para romper esa limitación con una arquitectura de vehículo eléctrico de rango extendido (EREV).
Concebido bajo la tutela estética de Pininfarina y ensamblado por el fabricante automotriz BAW, este coloso de más de 5,2 metros no busca competir con los utilitarios ligeros. Su objetivo es disputar el terreno de titanes consagrados como el Toyota Land Cruiser Prado y el Land Rover Defender, combinando músculo todoterreno con refinamiento de primera clase.
Su carta de presentación comercial fija dos versiones: siete puestos desde $297.000.000 COP y seis puestos ejecutiva desde $314.900.000 COP. La propuesta desafía al mercado al ofrecer cifras mecánicas de superdeportivo junto a un paquete enfocado en el verdadero overlanding.

Ingeniería EREV: tracción eléctrica sin ansiedad de autonomía
El tren motor del ROX 01 recurre a dos motores eléctricos independientes, uno en cada eje, que entregan una potencia combinada de 350 kW (470 hp) y un torque instantáneo de 740 Nm. Este esquema le permite detener el cronómetro de 0 a 100 km/h en apenas 5,5 segundos, pese a registrar una masa en vacío superior a las 2,7 toneladas.
Bajo el capó se aloja un motor térmico de 1.5 litros turbo que jamás mueve las ruedas. Su labor es exclusivamente generar electricidad para alimentar una batería de litio ternaria (NMC) suministrada por CATL con 56 kWh de capacidad, respaldada por un generoso tanque de 70 litros de gasolina.
En la práctica cotidiana, entrega hasta 235 km de autonomía en modo 100% eléctrico (ciclo WLTC), suficiente para cubrir los trayectos urbanos semanales sin quemar hidrocarburos. Para travesías de larga distancia, el generador térmico eleva el alcance total hasta los 1.115 km, eliminando por completo la dependencia de estaciones de recarga rápida en carretera abierta.

Criterio todoterreno: capacidad real frente a la estética de moda
A diferencia de los SUV urbanos que simulan robustez con molduras plásticas, el bastidor del ROX 01 combina aluminio de alta resistencia con suspensión delantera de doble horquilla y multibrazo en H posterior. El conjunto incorpora amortiguación variable adaptativa (DCC), calibrada para absorber irregularidades sin balanceos excesivos de carrocería.
En cifras de campo, declara una profundidad de vadeo de 700 milímetros y capacidad para superar pendientes de hasta 45 grados. Su radio de giro de 5,98 metros resulta excepcionalmente cerrado para una carrocería de 5.295 mm de longitud con llanta de repuesto exterior, garantizando maniobrabilidad en pasos estrechos.
La seguridad estructural se apoya en un monocasco con más del 87% de aceros de alta resistencia, un techo capaz de soportar 159.730 N de carga estática y la máxima calificación en las pruebas de colisión C-NCAP y CIRI. A esto se suma un paquete completo de asistencias avanzadas a la conducción (ADAS) con control crucero adaptativo y centrado de carril.

Cabina ejecutiva y suite de campamento en un solo volumen
El interior traslada el enfoque de primera clase a la aventura remota. La variante de seis asientos integra butacas intermedias tipo Zero Gravity forradas en cuero Nappa, con regulación eléctrica, calefacción, ventilación y masaje multipunto. La arquitectura multimedia despliega tres pantallas: panel de instrumentos HD de 12,3 pulgadas, consola central 3K de 15,7 pulgadas y un monitor de techo abatible de 15,6 pulgadas para las filas traseras.
El verdadero factor diferencial frente a los todoterrenos convencionales radica en su integración para el estilo de vida al aire libre. La cabina cuenta con un modo campamento que transforma el habitáculo en una cama nivelada, mientras la arquitectura eléctrica provee tecnología V2L (Vehicle-to-Load) con dos tomas de 2,2 kW para alimentar electrodomésticos de alto consumo.
El catálogo de fábrica añade un módulo para el portón trasero que integra estación de cocina con dispensador de agua caliente a tres temperaturas, toldo perimetral en L de 13 m² y barra de tiro para remolque, convirtiendo al vehículo en una base autosuficiente de expedición.

El desafío de la posventa y la solidez de marca en el país
El desembarco de ROX Motor en Colombia inicia formalmente con su tienda insignia ROX House Bogotá (Av. 19 #105-51) y una proyección hacia Medellín. Sin embargo, en el segmento sobre los 300 millones de pesos, el cliente colombiano tradicionalmente compra respaldo comercial, valor de reventa y redes de servicio consolidadas.

Para una marca nacida en 2021, el reto no reside en las especificaciones del vehículo, sino en construir confianza patrimonial. El importador deberá demostrar una disponibilidad inmediata de repuestos de colisión, soporte técnico calificado para su compleja arquitectura EREV y estabilidad en la depreciación frente a competidores diésel e híbridos consolidados.
El ROX 01 demuestra que la electrificación para expediciones no exige sacrificar el confort absoluto ni quedar atado al cable de recarga urbana. Su éxito definitivo dependerá de la capacidad de su red local para respaldar con la misma solidez el servicio en taller que la máquina exhibe sobre el barro.

El respaldo
El respaldo del ROX 01 en el país no proviene de un importador improvisado: la operación corre por cuenta de AMSA, firma integrada al conglomerado Grupo Arintia, un actor con músculo industrial consolidado en el sector automotor, logístico y de nuevas energías.
En el terreno automotriz, el grupo ya gestiona la comercialización y posventa de la división de camiones comerciales de FAW, mientras que en el renglón industrial opera como fabricante y distribuidor de lubricantes, aceites y grasas a través de marcas como BEG, Maxter y Mineroil. A este ecosistema se suma una división propia de químicos, cuidado y centros de lavado y embellecimiento vehicular.
Esta sinergia corporativa —liderada localmente por Luis Alberto Lemus como Country Manager— permite que el desembarco del ROX 01 cuente con solvencia operativa previa, infraestructura de taller y una garantía oficial de 5 años o 150.000 km para el vehículo (y 8 años o 160.000 km para la batería CATL), atenuando el temor habitual de abandono de posventa frente a marcas recién llegadas.































