Dream Car 2026 comenzó como un dibujo y terminó convirtiéndose en un viaje hasta Japón para dos niños colombianos que imaginaron el carro de sus sueños.
Maximiliano Bedoya Gómez y Ángel Esteban García Sánchez serán los representantes de Colombia en la fase internacional del concurso Dream Car, una iniciativa global desarrollada en el país por Automotores Toyota Colombia.

Pero detrás del reconocimiento hay una historia que va mucho más allá de un concurso de dibujo. Porque cuando un niño imagina el automóvil del futuro, no necesariamente piensa en potencia, velocidad o cifras de autonomía. Muchas veces piensa en cómo ese vehículo podría ayudar a construir un mundo mejor.

Cuando un carro nace primero en la imaginación
Una hoja de papel puede convertirse en el punto de partida de cualquier idea. Para los participantes de Dream Car 2026, ese espacio fue suficiente para imaginar vehículos capaces de viajar, proteger, rescatar, enseñar e incluso ayudar a limpiar el planeta.
El concurso invita cada año a niños y jóvenes a responder, a través del dibujo, una pregunta aparentemente sencilla: ¿cuál es el carro de tus sueños? Sin embargo, las respuestas terminan revelando mucho sobre la manera en que las nuevas generaciones entienden el futuro.
En lugar de limitarse a diseñar automóviles llamativos, muchos participantes imaginaron soluciones relacionadas con la naturaleza, las comunidades y los animales. Es una mirada que, curiosamente, conecta con algunos de los grandes desafíos que hoy enfrenta la industria automotriz.

Dream Car 2026 llevará a dos colombianos hasta Japón
Dream Car 2026 reunió cientos de propuestas artísticas de niños y adolescentes colombianos entre los 4 y los 15 años. Los trabajos fueron evaluados teniendo en cuenta aspectos como la originalidad, la técnica, la creatividad y la profundidad del mensaje.
En la Categoría 1, correspondiente a participantes entre los 4 y los 7 años, el ganador internacional fue Maximiliano Bedoya Gómez con su obra “Carro flash”. Su dibujo le permitirá representar a Colombia en Japón.

En la Categoría 3, destinada a jóvenes entre los 12 y los 15 años, el segundo representante del país será Ángel Esteban García Sánchez, ganador con su obra “Toyota Creator Angel”. Dos edades, dos maneras de imaginar y ahora un mismo destino.

La radiografía V12: lo que los niños están diciendo sobre el futuro
La industria automotriz pasa buena parte de su tiempo hablando sobre electrificación, inteligencia artificial, baterías y conducción autónoma. Sin embargo, los dibujos de estos niños plantean una pregunta anterior a todas esas tecnologías: ¿para qué debería servir la movilidad?
Algunos de los nombres de las obras premiadas permiten entender esa preocupación. Hay un submarino pensado para recoger basura en el océano, vehículos relacionados con la protección del planeta, propuestas de rescate animal y hasta una escuela móvil.
Tal vez ninguna de estas creaciones llegue literalmente a una línea de producción. Pero ese tampoco es el objetivo. Lo verdaderamente interesante es descubrir qué problemas ven los futuros usuarios de los vehículos y qué esperan que la tecnología pueda hacer para resolverlos.

Los otros niños que también imaginaron un mundo diferente
El talento colombiano estuvo presente en las tres categorías del concurso. En la primera también fueron reconocidos Valery Luciana Forero con “Carro de muñecas”, Maximiliano José López Delgado con “Toyota Maxi Bio serpent” e Iker Santiago Hoyos Guzmán con “Six seven”.
También recibió un reconocimiento Wendy Gisell Jaimes Gómez por su propuesta “Submarino para recoger basura en el océano”, una creación cuyo nombre resume una de las preocupaciones ambientales que apareció en los trabajos de esta edición.
En la Categoría 2 fueron galardonados Abigail Moreano con “Escuela móvil mágica”, Emmanuel Josué Martínez Barco con “Eco guardián del planeta TY”, Samuel David Mazuera con “Auto que va más allá del espacio” y Sofía Mora Pulido con “Animal Rescue Sofcenter”.

La imaginación también puede ser el primer paso de una innovación
Alexandra Pfeil Schneider, vicepresidenta de posventa y sostenibilidad de Automotores Toyota Colombia, explicó que para la compañía este espacio tiene un significado que supera ampliamente el de un concurso de dibujo.
Según la directiva, las ideas de los niños permiten conocer cómo las nuevas generaciones visualizan aspectos como el cuidado del entorno y la seguridad de las personas. Su reflexión tiene sentido: muchas veces la innovación comienza con una pregunta que todavía no tiene una respuesta técnica.
“Cada obra que recibimos es un recordatorio de nuestra responsabilidad corporativa”, señaló Pfeil Schneider al referirse a las propuestas que imaginan una movilidad más respetuosa con la naturaleza y orientada al bienestar de las comunidades.

El carro de los sueños también habla de quienes lo imaginan
En la Categoría 3 también fueron reconocidos Miguel Ángel González Loaiza con “Arca de la esperanza”, Tomás Ramírez Sánchez con “T-Bloreconector ‘el fin de la indiferencia’” y Camilo Alexander Gáfaro Buitrago con “Entre huellas y esperanza”.
Los nombres de estas obras parecen contar pequeñas historias por sí solos. Hablan de esperanza, animales, conexión y preocupación por lo que ocurre alrededor. Son conceptos que difícilmente aparecen por casualidad en la imaginación de un niño.
Y quizás ahí está uno de los valores más interesantes de Dream Car: no existen estudios de mercado, restricciones presupuestales ni límites de ingeniería. Solo una pregunta, unos colores y la libertad de imaginar cómo podría ser el futuro.

De Colombia a Japón con un sueño sobre ruedas
Para Maximiliano Bedoya Gómez y Ángel Esteban García Sánchez, ganar el concurso significa que sus dibujos viajarán mucho más lejos de donde probablemente imaginaron cuando comenzaron a crearlos.
Ahora representarán a Colombia en Japón, llevando consigo dos visiones diferentes de ese carro que todavía no existe, pero que nació de algo que ninguna industria puede fabricar en una línea de ensamblaje: la imaginación.
Quizás dentro de varios años algunos de los vehículos que circulen por nuestras calles incorporen soluciones que hoy todavía parecen imposibles. Y tal vez todo comenzó, simplemente, cuando un niño tomó un lápiz y decidió dibujar el carro de sus sueños.

































